(Del libro "Extrañando a Dina")
"No debo establecer diferencias entre la soledad y la compañía, ambas son lo mismo
percibido de manera diferente. Nunca estoy solo, ya que siempre estoy
con gente a mi alrededor, a unos pocos metros de distancia o a miles de
kilómetros, en el mismo salón o en el mismo planeta. Pero al mismo
tiempo siempre estoy solo, porque nunca ninguna persona llega a
fusionarse con mi ser.
Estoy con todos y al mismo tiempo no estoy con nadie, ya que soy parte del “todo”, pero por más que interactúe con alguien e influyamos uno sobre el otro, siempre seremos seres individuales, en ningún momento uno se adherirá al otro.
Cuando
me aflija por la soledad en la cual me encuentro, pensaré que siempre
cuento con la presencia de mí mismo. Debo valorar mi propia compañía antes de recibir la de otros, para así no perderme por encontrar a alguien.
Caminaré
conmigo a través de mi soledad que en realidad es compañía, y cuando me
encuentre acompañado recordaré que siempre estoy solo.
No
volveré a confundir compañía con cercanía y mucho menos con felicidad,
porque cometería el gran error de ver la soledad como sinónima de
tristeza.
Dejaré de considerar la compañía y la soledad como un objetivo o algo a evitar, sino como momentos que la vida me ofrece; con la misma disposición que acepte uno, aceptaré el otro. De esa manera, nadie me engañará brindándome falsa compañía.
Hay momentos para estar a solo, y momentos para estar acompañado, nada más, y ninguna situación es mejor que la otra.
Nadie vino para quedarse eternamente... quien llega, en algún momento tendrá que partir”
Me gusto tu reflexion. Saludos. http://marylinlagata.blogspot.com/
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