Ya pasaron más de 15 años, más de la
mitad de mi vida.
Y aunque me muestro sonriente y sin
problemas al hablar de vos, a veces me doy cuenta que te necesito. Un
abrazo, un consejo, un castigo, o una simple charla.
¿Cómo necesitar a alguien a quien
casi no conociste, ni recordás? Supongo que interviene la
naturaleza, o algo así.
Es un vinculo único, dicen. No lo sé,
no tuve esa dichosa oportunidad de saberlo.
Ella se llamaba Liliana, creo que nunca
dije su nombre. Ella era mi mamá.