Estoy esperando conocerte. Conocer a la persona que me quite el sueño, con quien quiera compartir cosas, momentos. Hasta el día de hoy nadie me ha generado estos sentimientos, que parecen tan simples, y a la vez tan complicados.Creo, muy inocentemente, que todos tenemos a otra u otras personas afines a uno, con las cuales nos identificamos, a las que empezamos a querer, que se vuelven nuestros amigos más intimos, y por qué no algo más.
¿Quién no ha pensado en esto alguna vez? Me suena muy cursi lo del "verdadero amor", aquél que te hará feliz por siempre. Eso solo existe en los cuentos. Pero por qué no encontrar a ese alguien con quien compartir.
Se necesita madurez para ello, creo. Tenemos que conocernos, aceptarnos, valorarnos, querernos. Porque si no nos queremos, nunca vamos a poder querer verdaderamente a otra persona.
Me recrimino el hecho de esperar, solo esperar que se dé ese día. Que mágicamente te conozca. Y suelo evitar pensar que no va a ser así, suelo evitar la realidad.
Siempre me repito, algún día… pero éstos pasan, y no apareces.
Esa persona tan esperada no llega por obra del destino. Y éste destino ¿existe? Seguramente que no. Prefiero creer en el libre albedrío, somos seres libres, que tenemos la potestad de elegir, y tomar nuestras propias decisiones. Por ende, nosotros vamos determinando nuestro propio destino.
Muchas veces dejamos pasar las pequeñas oportunidades, yo lo hice y a veces lo sigo haciendo sin darme cuenta, o esperando algo mejor. De esta manera perdemos de disfrutar de esos momentos, y después nos arrepentimos.
Sentarse a esperar no es una opción muy fructífera. Puede que se dé algo por casualidad, pero me quedo con la siguiente frase que me ha hecho pensar que quizá éste sea el momento de actuar.
“No esperes que lleguen las circunstancias ideales ni la mejor ocasión para actuar, porque tal vez no lleguen nunca.” Autor: desconocido.


